Repartidos por todo el mundo, habitualmente en los húmedos bosque subtropicales, el género Psilocybe agrupa a más de 300 especies conocidas, y de ellas casi un tercio son psilocibios, con diferentes principios psicotrópicos, siendo en México donde se encuentran un mayor número de especies y variedades y donde más y mejor se han estudiado sus compuestos psicoactivos y alucinógenos con las investigaciones de Gordon Watson y Valentina Pavlovna en 1952, con la colaboración necesaria de una chamana mazateca, la conocida María Sabina, y siguiendo los pasos que en 1938 dieron Irmgard Weitlaner y Jean Basett Johnson al respecto. La guinda acabó poniéndola Gastón Guzmán (ver <La biblioteca micológica> del 12 de julio de 2017) que acabó identificando y dando apellido a más de la mitad de las especies del género.
Los principios químicos
Estos compuestos psicoactivos, origen de que por la Asociación nos sea requerida su identificación, son fundamentalmente los siguientes:
Psilocibina, aislada por Hoffman en 1957, a partir de psilocybes traídos de México y cultivados por Heim, es un éster fosfórico del que deriva la psilocina. La presencia de psilocibina disminuye en cantidad con el calentamiento y la desecación.
Psilocina, causante primordial de la actividad psicotrópica al unirse en el SNC con los receptores de la serotonina u “hormona de la felicidad” y bloqueando sus efectos. Es el compuesto que da el color azul-añil, más intenso cuanto más abundante sea en la especie determinada.
Baeocistina y norbaeocistina, ambos derivados de la psilocibina, y con un más que dudoso efecto psicoactivo aisladamente, pero de efecto potenciador con la psilocina. Aunque sus efectos han sido poco estudiados. Se anima a los socios a ello.
Pero, y como siempre hay un pero, estos alcaloides triptamínicos de efecto psicotrópico y alucinógeno, no solo se encuentran en los psilocybes. Hay otras setas, en las que no está prohibida por imperativo legal su venta, tráfico y consumo, tal y como son algunas especies de Gymnopilus, Paneolus, Hypholomas, Pluteus, Mycena, Galerina y Pholiota entre otras, que pueden contener estos mismos compuestos. Estos dos últimos géneros, que pueden ser mortales, son los más frecuentemente confundidos con los Psilocybes. De ahí la importancia que tenemos en la Asociación de diferenciarlos correctamente. ¡Venga, venga, sin cejar en el empeño!
(Continuará. Y se hará lo posible por que sean capítulos consecutivos)


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