Monguis, hongos mágicos, hongos sagrados, carne de los dioses o Teonanácatl en el idioma azteca, son algunos de los múltiples nombres que reciben los Psilocybes con propiedades alucinógenas.
Efectos alucinógenos conocidos ya entre los habitantes de la península, probablemente los leoneses incluidos, como nos quedó manifestado en la entrada < La obsolescencia micológica programada> de 24 de enero de 2018, en donde quedan representadas en un abrigo de las sierras peninsulares, en concreto en la Selva Pascuala, las imágenes pintadas por aborígenes de algún bisonte o toro y de una docena de setas, que con el tiempo se identificaron como Psilocybe hispánica y Psilocybe semilanceata.
La organoléptica sensorial
En capítulos anteriores quedó claro que el tono azulado que presentan los psilocybes al manoseo, producto de la cantidad de psilocina presente, será tanto o más intenso cuanto más oscuro sea es color azulado. El llamado “método lemon tek” consiste en introducir las monguis en zumo de limón. Al poco rato ese zumo tomará una coloración azulada intensa, debiendo de consumirse inmediatamente ante la rápida descomposición de la psilocina. (No es obligatorio)
En hongos secos la dosis media para su consumo varía entre 0´5 y 2´5 gr dependiendo de la especie, presentando efectos similares al LSD. Físicamente, midriasis, HTA, taquicardia, mareos y vómitos, supongo que nada agradables. Los efectos psicológicos, pero en los que entran en juego todos los sentidos físicos, se manifiestan como alteraciones visuales coloridas, distorsión de las imágenes, aumento en la percepción de los sonidos, así como de la sensibilidad al tacto con presencia se sinestesias. Incluso el olfato puede percibir multiplicado el agradable olor de la diarrea manifiesta. Todo ello acompañado ocasionalmente de experiencias aterradoras, condicionantes de un “mal viaje”. Entre 4 y 6 horas duran los efectos del consumo, siendo en muy contadas las ocasiones en las que persisten efectos adversos ligeros.
Y respecto a
la forma de consumir los Psilocybes,
dependerá si son en fresco o secos. En fresco masticados y bien
masticados simplemente, con o sin chocolate, es una manera. O una
buena tortillita de monguis para
los mas cocinillas. En seco, como un té, puede ser una buena opción.
Aunque siempre nos quedará la posibilidad del lemon tek. Y pueden
conservarse en miel, dando lugar a la llamada miel azul. En cualquier
caso, con el estómago vacío, las sensaciones experimentadas serán
más rápidas e intensas.









