domingo, 12 de abril de 2026

El género Psilocybe (Capitulo II)

 

 

de Gabe Gallaher

Repartidos por todo el mundo, habitualmente en los húmedos bosque subtropicales, el género Psilocybe agrupa a más de 300 especies conocidas, y de ellas casi un tercio son psilocibios, con diferentes principios psicotrópicos, siendo en México donde se encuentran un mayor número de especies y variedades y donde más y mejor se han estudiado sus compuestos psicoactivos y alucinógenos con las investigaciones de Gordon Watson y Valentina Pavlovna en 1952, con la colaboración necesaria de una chamana mazateca, la conocida María Sabina, y siguiendo los pasos  que en 1938 dieron Irmgard Weitlaner y Jean Basett Johnson al respecto. La guinda acabó poniéndola Gastón Guzmán (ver <La biblioteca micológica> del 12 de julio de 2017) que acabó identificando y dando apellido a más de la mitad de las especies del género.

Los principios químicos

Estos compuestos psicoactivos, origen de que por la Asociación nos sea requerida su identificación, son fundamentalmente los siguientes:

Psilocibina, aislada por Hoffman en 1957, a partir de psilocybes traídos de México y cultivados por Heim, es un éster fosfórico del que deriva la psilocina. La presencia de psilocibina disminuye en cantidad con el calentamiento y la desecación.

Psilocina, causante primordial de la actividad psicotrópica al unirse en el SNC con los receptores de la serotonina u “hormona de la felicidad” y bloqueando sus efectos. Es el compuesto que da el color azul-añil, más intenso cuanto más abundante sea en la especie determinada.

Baeocistina y norbaeocistina, ambos derivados de la psilocibina, y con un más que dudoso efecto psicoactivo aisladamente, pero de efecto potenciador con la psilocina. Aunque sus efectos han sido poco estudiados. Se anima a los socios a ello.

 

Pero, y como siempre hay un pero, estos alcaloides triptamínicos de efecto psicotrópico y alucinógeno, no solo se encuentran en los psilocybes. Hay otras setas, en las que no está prohibida por imperativo legal su venta, tráfico y consumo, tal y como son algunas especies de Gymnopilus, Paneolus, Hypholomas, Pluteus, Mycena, Galerina y Pholiota entre otras, que pueden contener estos mismos compuestos. Estos dos últimos géneros, que pueden ser mortales, son los más frecuentemente confundidos con los Psilocybes. De ahí la importancia que tenemos en la Asociación de diferenciarlos correctamente. ¡Venga, venga, sin cejar en el empeño!

 

(Continuará. Y se hará lo posible por que sean capítulos consecutivos)

martes, 7 de abril de 2026

El género Psilocybe (Capítulo I)

 

de Gabe Gallager


Con cierta frecuencia aparece por la sede de la micológica algún que otro aficionado, y que envueltas en una servilleta de papel, nos enseña sigilosamente las setas recolectadas durante un paseo con el perro por el campo. Generalmente por la montaña. Y la pregunta recurrente no es si esas setas se consumen, sino: “¿Son monguis?”

Y como dentro de la Asociación son pocos los aficionados con la experiencia precisa para la identificación correcta de los monguis es lo que nos anima a preparar un pequeño resumen para un mejor conocimiento del género Psilocybe sin tener que recurrir a experiencias personales.

 

La descripción física

 

En zonas templadas de León, que no tiene por qué ser el de Guanajuato, en pastizales y bosques, con abundante materia orgánica, humus, estiércol o restos de madera en descomposición, es en donde podemos encontrar estas especies, que se desarrollan tanto de manera aislada, como agrupada o fasciculada. De pequeño tamaño, pero muy variable, desde medio hasta casi 3 o 4 cm de diámetro del sombrero, que es cónico, campanulado y frecuentemente con mamelón. Este sombrero es de coloraciones blanquecinas, crema, amarillentas, beige, canela, grisáceas o amarronado claro. Algunas especies, o con el tiempo, toman tonos más oscuros. Las láminas son adnatas de colores grises o claros, pero que también toman coloraciones más oscuras con el desarrollo consecuencia de las esporas depositadas en las láminas y que presentan tonos violáceos y oscuros. El pie es más claro que el sombrero, en ocasiones largo, pero siempre frágil y algunas veces, anillado. Ocasionalmente desprenden un olor a harina o a hierba fresca. Se desarrollan los monguis en nuestro medio desde final de primavera hasta entrado el invierno, requiriendo como casi todas las setas temperatura y humedad abundante. Frecuentemente se trata de especies coprófilas.

 


 

Pero, y como siempre hay un pero, en muchos casos los psilocybes, con el roce, el corte y la manipulación, toman característicamente coloraciones verde azuladas, patognomónico y consecuencia de la oxidación de sus compuestos químicos. Tal y como ocurre en algunos Boletus. En estos es el boletol. En la psilocybes es la psilocina.



(Continuará. Y se hará lo posible por que sean capítulos consecutivos)


sábado, 4 de abril de 2026

Guerra de marzuelos

 


Alguno ya insertó en el whatsapp de Seteros de San Jorge la primicia de la noticia del día pero, como yo me había comprometido a hacer la reseña de la salida para este blog, no me puedo echar atrás.

Tras algunas escaramuzas en marzo e incluso en febrero hoy se presentó la primera batalla en “guerra no declarada oficialmente al Marzuolus” pero resultó tener solo lo que podríamos definir como una victoria pírrica. Los vencedores la ganaron por cuatro ejemplares encontrados y la satisfacción de hallarlos y matar el gusanillo pero, en contraposición, las tropas sufrieron un desgaste en el gasto de combustible y en sus fuerzas y la desolación al ver los aledaños del pinar quemados y la madera apilada de árboles talados para aprovechar los despojos de los incendios del verano. ¡Desolador!

 


 

 
 
 
  No llegamos a diez personas los que acudimos al lugar de Riocamba, ávidos de la codiciada seta de marzo. Se preveía una avalancha pero no fue así, tal vez por los comentarios desalentadores previos al evento o reservar fuerza para las procesiones y la limonada. En los prolegómenos se oía que, si por lo menos pudiéramos ver un ejemplar, la salida estaría justificada y ya sería un motivo de satisfacción y… así ocurrió, ante todo para aquellos que no los habían visto nunca. Barruntábamos que el suelo estaría seco y así lo vimos. La idea básica de la excursión, que no nos habíamos decidido a hacer antes por diversas circunstancias, era que los socios vieran por sí mismos la realidad y que tuvieran la posibilidad de ver el codiciado tesoro primaveral. La asociación no se achanta.

Personalmente he sacado una conclusión: se dieron las circunstancias y condiciones para que estas setas salieran, pues había llovido lo suyo y había humedad y temperatura suficiente pero, ¿qué ha ocurrido? Nadie lo sabe. Conclusión: algo raro está pasando. 

 

 

 


 

En mi apreciación personal, puedo decir que hoy hemos visto indicios de que el Marzuolus puede aparecer todavía aunque de forma tardía o fuera de tiempo si le diera por llover en unos días y el bosque se aprovechara de la buena temperatura y la humedad de las primeras semanas de abril como preludio a los perrechicos. Los indicadores se observan en la cantidad de chivatos del Marzuolus como los elegantes Erythronium dens canis que hoy proliferaban, algunos sin flor pero otros muchos con ella.

¡Ánimo, no desfallezcáis!

Rafael Gallego



domingo, 15 de marzo de 2026

LA BIBLIOTECA

 



Título: 18 hoyos PAR 72 setas ( El club de golf de León y sus hongos)

Editoral: Nueva Comunicación

Encuadernación: 104 páginas a todo color estucado semimate y tapa blanda con sobrecubierta.

Diseño y maquetación: Salvador Silva

ISBN:9788460936503


Hace mas de 20 años que vio la luz, el que pueda ser el primero de los libros que describen las setas de un campo de golf. Ni Augusta National de Georgia (USA) ni Saint Andrews de Escocia  (Reino Unido) ni ningún otro campo de golf del mundo, cuentan con algo similar. Este libro es la puerta de entrada al golf para los micólogos y la de la puerta abierta de la micología para los golfistas. Ambas son aficiones que se practican en contacto con la naturaleza.


Tras un prólogo de quienes eran presidentes de la A.D. del Club de Golf de León y de la A.M. San Jorge, y de unas simples nociones generales de micología y de golf, encontramos los 18 capítulos (uno por cada hoyo de los que componen el campo) y que, con una clasificación para nada científica, presenta una especie diferente, con fotografía, comentarios y una calificación gastronómica un tanto sui generis, en representación de los golpes que deberían teóricamente efectuarse en cada hoyo. De ahí viene los de “18 hoyos par 72 Setas” Cada uno de estos capítulos viene precedido del diseño propio del hoyo correspondiente, efectuado por Álvarez Guerra, experto micólogo y golfista, con la descripción del hoyo y de algún consejo, o tips, sobre el juego del golf en si.





 
 
 Se terminan todos estos capítulos con algunas definiciones de fondo golfístico, en un hipotético Driver Range, con sus correspondientes especies micológicas asociadas, lo que hace un total de 100 las especies de setas fotografiadas. Y casi todas ellas localizadas en el Club de Golf de León, y que pueden fácilmente identificarse.
 
 
Tras un glosario de micología para golfistas, y de golf para micólogos, así como de una selecta bibliografía de golf y de micología, se da por cerrada la publicación. 
Comentar finalmente la perdida de calidad que presenta la digitalización de unas excelente diapositivas. 



ESTE LIBRO ESTÁ DISPOSICIÓN DE TODOS LOS SOCIOS EN LA BIBLIOTECA DE LA ASOCIACIÓN MICOLÓGICA LEONESA SAN JORGE 

lunes, 2 de marzo de 2026

Berkeley, Miles Joseph (1803- 1889)

 

Todo en el mundo tiene un padre. En el caso que hoy nos ocupa, Berkeley es considerado como el padre de la micología inglesa. Todo un adelantado.

Fue a principio del mes de abril cuando en Biggin Hall, Northamptonshire, nace Miles Joseph, segundo hijo de Charles Berkeley y de su esposa Charlotte (Munn de soltera). Descendiente lejano del Sir  Robert Berkeley, presidente del Tribunal Supremo en tiempo del decapitado Carlos I, rey de Inglaterra y de Escocia, estudió secundaria en la cercana localidad de Oundle, pasado posteriormente a la escuela  Rugby, y donde una vez demostrada su capacidad, ingresó en el Christ’s College de Cambridge, donde estudió matemáticas, aunque más dedicado ya a la investigación científica, tanto en botánica como en zoología, se licenció en 1825 y en donde obtuvo el master unos años más tarde.

Como era lo propio entre los segundones de las familias, el bueno de Miles hizo carrera en la iglesia anglicana, desde diácono en 1826, a presbítero en 1827, año en el que es ordenado sacerdote en víspera de Navidad, coadjutor en 1833, año en el que contrajo matrimonio con Cecilia Emma (de soltera Campbell) ​ y vicario perpetuo de Apethorpe y Woodnewton desde entonces hasta 1868. Y fue en ese tiempo de feliz matrimonio cuando Berkley, que fijó su residencia en King`s Cliffe (Acantilado del rey) en el centro de Inglaterra y, una vez cumplidas con sus labores eclesiásticas, le sobraba tiempo mas que suficiente para retomar por una parte su actividad científica juvenil y por otra para colaborar en la creación de sus 15 hijos.

Es en este 1833 cuando ve la luz su primera obra importante, que no fue sobre micología, sino una recopilación de las algas británicas (Gleanings of British Algae) Y no fue ésta su única incursión biológica ajena a la micología. Ya en 1830, Berkeley realizó importantes descubrimientos sobre las enfermedades de la vid, en colaboración con Hoffmann y con míster Tucker, jardinero. La enfermedad recibió el nombre de "Oidium Tuckeri" en su honor. La causa resultó ser un hongo. Realizó experimentos muy validos con levaduras y también sobre el uso del azufre para tratar esas enfermedades de la vid. En 1845, estudiando la propagación del tizón de la patata desde Bélgica, y que fue el origen de la gran hambruna de Irlanda, llego a la conclusión que la causa no era del clima, ni del cólera, ni tan siquiera de algún origen eléctrico, sino que el tizón se trataba también de un simple hongo (Phytophthora infestans)                       

 

De Kew Garden

  

De Kew Garden

Escritor micológico compulsivo, con más de 400 publicaciones y de 6 libros en su haber, Miles Joseph Berkeley identificó y clasificó casi 6.000 nuevas especies* que describió con toda minuciosidad, y en un tiempo donde casi era obligatorio en que figurara el lugar de recolección en la descripción de la especie, puso a King´s Cliffe en el mapa, donde recolectaba las setas cerca de su casa.

En 1836 se publica el tercer volumen de la Flora Británica de Hooker con la Monografía de los Hongos Británicos (Monograph of the British Fungi) y que basándose en el Systema Mycologicum de Fries, fraguó la reputación de Berkeley como experto micólogo, siendo el libro de consulta durante muchos años para los estudiosos ingleses. Ello dio lugar a que en su casa de King´s Cliffe llegaran especie fúngicas de todo el mundo para una mejor y correcta identificación, origen por el cual Berkeley, poco propenso a los viajes, publicara sobre especies brasileñas, norteamericanas, australianas, filipinas, etc. Toda su extensa correspondencia está cobijada en Kew, en Uppsala, en Praga y en otras varias bibliotecas de medio mundo. Asimismo es en Kew Garden se conserva su herbario con varios miles de exiccatas.

Respecto a la Botánica Inglesa (English Flora) en colaboración con James E. Smith, publicada en 1836, con diferentes ampliaciones, engloba 350 especies micológicas. La Introduction to cryptogamic botany de 1857 y el Diccionario Micrográfico (The Micrographic Dictionary) así como otras diferentes colaboraciones  con variados autores forman parte de su extensa contribución a la micología.

Medalla de la Reina de la Royal Society, y posteriormente miembro electo de la misma, así como miembro de la Academia de Ciencias de Suecia, de la Sociedad Linneana de Londres, de la Royal Horticultural Society, miembro honorario del         Christ´t       College o Examinador de la Universidad de Londres, son entre otras, las distinciones que honraron a Berkeley, que fallece un 30 de julio en Sibbertoft

La abreviatura <Berk> se emplea para mencionar al Reverendo Miles Joseph Berkeley en la clasificación científica de diferentes plantas y setas.

 

*Nota al margen. - Algún día tendremos que echar cuentas de todas las nuevas especies descritas por los grandes micólogos.