martes, 16 de abril de 2019

Morchella, papón... y ambos de León



Anualmente ocurren en León en esta época, dos grandes, variados y gloriosos acontecimientos. Por un lado, la habitual cita de la gente de San Jorge con los Picos de Europa, su cabrito asado y sus morchellas y de la que dejamos constancia gráfica.

Foto de Jesús Ucío


Y por otro lado la igualmente habitual cita de la misma gente de San Jorge con sus túnicas y sus capillos en las procesiones de la Semana Santa leonesa. Y de la cual, tambien dejamos constancia gráfica. Vemos pues, que todo es compatible.

Foto de Internet


Sera labor del lector avispado, poner cara a los micólogos-papones de arriba. Una pista: Fijarse bien si alguno de los papones lleva navaja setera, botas o cesta de mimbre.




"Cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo"

jueves, 11 de abril de 2019

Sorpresa micológica



Las setas pueden depararnos miles de sorpresas. Cuando nos parece un determinado género o una determinada especie, resulta que los derroteros van por otro lado. Cuando damos por hecho que debe aparecer en cierto hábitat, se nos presenta en otro. 

Esto me ocurrió no hace mucho en el pueblo. Estaba sacando agua del pozo con la bomba eléctrica y se me ocurrió levantar la tapadera de madera para ver si se había deteriorado por la humedad. La sorpresa saltó cuando vi que estaba bien, pero, justo en el mismísimo borde del brocal, sobre una superficie de cemento y ladrillo, aunque a la vez sobre algo de aspecto algodonoso y rojizo que, al parecer, sería el micelio, aparecieron unos ejemplares de setas blancas como la nieve posiblemente por la falta total de luz, si bien había alguna pequeñita más marronácea.

En las charlas de nuestra Semana Micológica de 2017, nuestro amigo Juan Antonio nos expuso el tema “Hábitats insólitos de las setas” y pudimos ver los ejemplos de éstas en hábitats raros: simbióticas como las Neotinellas sobre musgo, o saprófitas como Panaeolus sobre estiércol y Onygenas sobre restos de pezuñas o parásitas como Cordyceps sobre insectos y orugas (entomopatógenos), y Peckiellas o Hypomyces sobre ejemplares de otras especies.



Pensé que se trataba de algo parecido a un Panaeolus aunque el hábitat me sonaba raro, pues éstos crecen sobre excrementos de ganado. Sin embargo, los expertos me han sugerido que sería un Leucocoprinus sp o un Coprinus/Coprinellus. La verdad es que, en el sombrero, presentaba unas escamitas marrones similares a las lepiotas pequeñas y el pie de unos 8 cm es abultado en la base. Las láminas finalmente se tornaron negras, lo que sí sucede con los Coprinus y además, según de aprecia en la foto, hay algunos ejemplares ya totalmente licuados y secos. 

En cualquier caso, os lo presento como algo curioso por el hábitat tan poco habitual y para que echéis vuestra mente a elucubrar y hagáis una quiniela si os parece.

Siento no aportar mejores fotos pero tenía miedo de que el móvil se me fuera al fondo del pozo al tratar de enfocar mejor.

Rafael Gallego Rodríguez

sábado, 6 de abril de 2019

El libro recomendado por...




Se presenta una nueva reseña de uno de esos libros de naturaleza que bordean o hacen frontera con la mismísima micología. En este caso es:

EL LIBRO RECOMENDADO POR…
WELL





Titulo: La vida secreta de los árboles  
Autor : Peter Wohlleben

ISBN: 978-84-9111-083-5
Editorial: OBELISCO
Idioma: Castellano
Número de páginas: 224
Dimensiones:155x235
Edición: Abril 2016


Los aficionados a la micología conocemos los bosques como hábitat propicio para el encuentro con la causa de nuestra afición. Por ello distinguíamos las coníferas de los planifolios. Los de hoja caduca de los de hoja perenne. Y  había incluso bosques mixtos. Cada tipo podría desarrollar hongos diferentes y acabábamos en uno u otro bosque, dependiendo de la especie que tratábamos de encontrar. Eso era lo natural.

Lo natural, hasta que en el año 2015, Peter Wohlleben publica su obra  “Das Geheime Leben der Bäume” editada en castellano al año siguiente bajo el título de “La vida secreta de los árboles”  Y a eso vamos.

El autor, ingeniero forestal y a la sazón guarda en los bosques de Eifeldorf, limitaba su trabajo a calcular y tasar el valor de los árboles que acabarían en el aserradero. Hasta que un buen día, buscando nuevas actuaciones en el tratamiento de los bosques, se dio de bruces con un mundo fascinante, diferente al de las setas, y que no fue otro que el percibir que el bosque no era solo un conjunto de árboles, sino una unidad en si misma.

Los árboles no producen unicamente  oxígeno y madera. También aprenden, recuerdan y se comunican entre si (ahora pienso en la película Avatar de David Cameron) Es lo que se llama www forestal o Wood Wide Web. Los árboles del bosque hacen amigos entre los diferentes ejemplares que lo conforman, se avisan del peligro mediante señales volátiles químicas (fitoncidas) o eléctricas (ahora pienso en la película The Happening de M. Night Schyamalan) e incluso son capaces de mantener “vivos” los tocones de los árboles derribados, mediante el aporte a estos de azúcares, realizado con ayuda de los micelios fúngicos.

“Unidos podemos” no es exactamente una coalición electoral. Mas bien es el lema que aglutina a los diferentes árboles que forman el bosque.
Árboles que sienten, perciben los olores, saborean…
Árboles que protegen a los retoños para un correcto desarrollo.
Árboles que, en ocasiones, pueden actuar como auténticos matones de barrio.

En cualquier caso, tenemos que hacernos a la idea de que, cuando en nuestras correrías entramos al bosque, nuestra presencia es comunicada a largas distancias y posiblemente, esta sea la causa por la cual la mayor parte de las setas se esconden ante nuestras miradas. Pero no importa. Con setas o sin ellas, un baño de bosque siempre nos potenciará el sistema inmune, combatirá el stress y nos garantiza que salgamos del bosque mas cansados y sudorosos que cuando entramos. ¿No te parece suficiente la experiencia?


ESTE LIBRO ESTÁ A DISPOSICIÓN DE TODOS LOS SOCIOS EN LA BIBLIOTECA DE LA ASOCIACIÓN MICOLÓGICA LEONESA SAN JORGE