lunes, 14 de marzo de 2016

La biblioteca



Hola de nuevo, amigos. La última vez que dí señales de vida para la sección de La Biblioteca fue hace algo más de un año y, como os dije en alguna ocasión, os daría cuenta de más obras micológicas con grabados o dibujos. Ya sabéis que me fascinan. Aquí va otra entrega.

Me regalaron este libro allá por los años noventa; aunque parezca raro decirlo, en el siglo pasado. Yo he disfrutado enormemente una y otra vez con sus textos breves, concisos y amenos y,  ¡cómo no!, con sus soberbios grabados pues, dando cuenta de estas obras, hablamos de lo que habitualmente no usamos para ayudarnos a identificar una seta. Para esto, vamos a las fotografías con textos que, por cierto, ahora nos van a servir de poco con los nuevos rumbos y aires que está tomando el temas con los clados y demás.

Mi deseo es divulgarlo y recomendarlo.





Título:                       Les Champignons
Autora:                     Beatrix Potter (1866-1943)
Introducción :         Anne Stevenson-Hobbs.- Conservadora de colecciones especiales de la National Art Library (Victoria & Albert Museum)
Comentarios de las láminas:
M. Cailleaux, maestro de conferencias del Muséum (o Musée) d’Histoire Naturelle. (antes Brittish Museum)

© Bibliothèque de l’Image


En la introducción del libro Anne Stevenson-Hobbs nos habla de Beatrix Potter, que pertenecía a una familia de mecenas y artistas. Sin apenas formación académica, es autodidacta en sus visitas a galerías con grabados de historia natural en todos sus aspectos, lo que le permitiría reproducir la naturaleza sin influencias ni pretensiones, sin dejarse esclavizar por el gran público, abordando todas las técnicas desde el pastel a la grisalla. Le fascinaban los árboles y los detalles del bosque, la arqueología, los fósiles, etc. y por supuesto los hongos de los que realizó excelentes grabados, con un conocimiento profundo del mundo de los hongos y sus características, desde lo más recóndito a lo más patente. En una época en la que los especialistas en micología eran amateurs, no solo pintaba hongos sino que también los observaba y estudiaba. Logró hacer germinar esporas de un buen número de ellos; fue una de las primeras en descubrir la doble naturaleza de los líquenes, estudiar las micorrizas y llegar a sospechar del posible aporte de los hongos en la lucha contra el cáncer, haciéndose eco del interés de Pasteur por el penicillium. No se lo pusieron fácil en su época pero su determinación la llevaría a cotas sorprendentes. Fue realmente una “self-made woman”.

 











Sus grabados aparecen en infinidad de libros, desde infantiles a científicos y se reparten entre varias bibliotecas.

El resto del libro nos va explicando de forma breve pero muy concisa y asimilable unas 70 especies, con sus grabados correspondientes y con el nombre científico y el vulgar, presentando p.ej. el Agaricus bisporus como “Champignon de Paris”.


 

Rafael Gallego

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