domingo, 15 de junio de 2014

XII Encuentro de la FAMCAL






Estaba anunciado con la debida antelación, y a la vez publicitado suficientemente:el día 14 de junio de 2014, en la Villa de Aranda de Duero, y a  las 10 AM. (hora suficientemente  prudencial) se esperaba a la familia setera en la Plaza Mayor de dicha localidad para hacerles entrega de las consabidas pañoletas y demás obsequios, como así sucedió. Hubo un fallo a criterio del escribidor: LA PAÑOLETA TENIA LOS COLORES DE  LA NARANJA MECANICA DE HOLANDA. LA HERIDA AÚN SUPURABA... Sin más comentarios. Acto seguido, en el salón de los plenos municipales, se nos recibió por parte de su Alcaldesa, y demás autoridades dándonos la bienvenida a su ciudad.



Pasamos al refrigerio mañanero, suficiente y muy abundante, regado con un buen caldo de Ribera del Duero, no en vano, estábamos en la  tierra del Dios Baco. Pero como también hay que cultivar el espíritu, nos dispusimos a visitar, guiados por un buen Cicerone, que para esos menesteres  había puesto a nuestra disposición, el amigo Luis Alberto Parra; y así pudimos visitar dos bodegas  explicadas con muchos pormenores, llegando a la conclusión de  que Aranda está  asentada sobre enormes galerías que son sus bodegas, mejor diríamos fueron, dado que al día de hoy en las mismas, no se elabora vino. Vimos una exposición de Dalí, en la Casa de las Bolas, y se nos explicaron  con mucho detalle las fachadas de  las Iglesias: Santa María la Real, que data del siglo XV con una fachada impresionante del gótico isabelino.




La Iglesia de San Juan Bautista, templo gótico del siglo XIV, hoy museo sacro de la ciudad.
Algunos pudimos visitar por nuestra cuenta la exposición de las Edades del Hombre. Merece la pena visitarlas.
El plumilla, durante hora y media, asistió a la reunión que teníamos convocada para las Asociaciones Micológicas en una de las salas del restaurante Mesón de la Villa, donde a las 15 horas PM pasamos a dar cuenta del menú correspondiente, y doy fe de que no fueron parcos a la hora de servir ni del yantar por parte de los comensales.
Sobre las 17 horas, dimos por concluido el ágape, poniendo rumbo cada mochuelo a su olivo, regresando sin ningún sobresalto.



Se me quedaba en el tintero, de San Jorge acudimos una "aguerrida" representación de 8 mosqueteros, que dejamos en buen lugar  nuestro pabellón.


Hasta la próxima.

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